SEO & Visibilidad · Actualizado: Septiembre 2026 · 6 min de lectura

Por qué tu enlace no muestra imagen al compartirlo (y cómo arreglarlo)

Cuando pegas un enlace en LinkedIn o en WhatsApp, la plataforma entra en esa página y busca una etiqueta concreta, og:image, para saber qué foto enseñar. Si no la encuentra, o si la encuentra pero la foto no existe, no inventa nada: te deja una tarjeta gris con el título y poco más.

Es un fallo silencioso y por eso dura años. Nadie te avisa. Tú publicas, ves tu propio enlace y das por hecho que así se ve. Y lo que ha pasado es que has cambiado una tarjeta grande con imagen por una línea de texto que casi nadie pulsa.

¿Cómo descubrí que me pasaba a mí?

Auditando mi propia web. Tengo un blog con once artículos y todos declaraban su imagen de portada correctamente en el código: cada uno apuntaba a un archivo og.jpg dentro de su carpeta. Impecable sobre el papel.

Al pedir esos archivos uno a uno desde fuera, nueve de los once devolvían un error 404. La etiqueta estaba bien escrita y apuntaba a un archivo que no se había subido nunca. Resultado: durante meses, cada vez que compartía uno de esos artículos, salía sin foto. Y yo, que me dedico a esto, no lo había mirado.

Lo cuento porque el caso es la norma, no la excepción. La etiqueta suele estar; lo que falla es lo que hay al otro lado.

Las cinco causas, por orden de frecuencia

  1. La imagen declarada no existe. La etiqueta apunta a una dirección que devuelve error. Pasa al cambiar de plantilla, al renombrar carpetas o al publicar el artículo antes que la imagen. Es la más común y la más fácil de comprobar.
  2. La dirección es relativa. Si pones og.jpg o /img/portada.jpg, tu navegador lo resuelve sin problema, pero las plataformas piden la dirección completa, con https:// y dominio. Con una ruta relativa, la mitad de ellas se rinden.
  3. No hay etiqueta. Muchas plantillas no la generan sola. Entonces cada plataforma improvisa: unas cogen la primera imagen del cuerpo del artículo, otras el logotipo, otras nada. Si tus artículos no llevan ninguna imagen dentro, no hay nada que coger.
  4. La imagen tiene una forma que no encaja. La medida estándar es 1200 por 630 píxeles. Con imágenes muy pequeñas o cuadradas, algunas plataformas la degradan a un icono diminuto al lado del título, y otras la descartan.
  5. La plataforma tiene guardada una versión antigua. Arreglaste la imagen, pero LinkedIn te sigue enseñando la tarjeta rota. No es tu web: es su caché. Se arregla, y lo explico más abajo.

La comprobación de dos minutos

No hace falta ninguna herramienta de pago ni saber programar:

  1. Abre tu artículo y mira el código fuente (clic derecho, «Ver código fuente de la página») y busca og:image. Copia la dirección que hay dentro.
  2. Pega esa dirección sola en el navegador. Si se ve la imagen, esa parte está bien. Si sale un error, ya tienes la causa y el arreglo es subir el archivo.
  3. Comprueba que la dirección empieza por https:// y lleva tu dominio. Si empieza por una barra o directamente por el nombre del archivo, hay que hacerla absoluta.
  4. Pásala por el Post Inspector de LinkedIn. Pegas la dirección de tu artículo y te enseña exactamente qué título, qué descripción y qué imagen lee. Es la única forma de verlo con los ojos de la plataforma en vez de con los tuyos.

Este orden importa: si empiezas por la herramienta, te dirá que algo falla pero no siempre qué. Los tres primeros pasos te dan la causa exacta.

¿Y si lo arreglo y sigue saliendo mal?

Es lo normal, y no significa que no haya funcionado. Las plataformas no vuelven a leer tu página cada vez que alguien pega el enlace: guardan la vista previa la primera vez y la reutilizan durante días o semanas. Hay que obligarlas a mirar otra vez.

Y una advertencia que ahorra disgustos: si ya has publicado el post y la tarjeta salió rota, arreglarla después no cambia la publicación que ya está en el muro. Esa se queda como está. Por eso conviene comprobarlo antes de publicar, no después.

¿Cuánto importa esto de verdad?

No afecta a tu posición en Google. Google no usa esa etiqueta para decidir a quién pone primero, así que no vas a subir puestos por arreglarla.

Afecta a otra cosa: a cuánta gente pulsa cuando compartes. Una tarjeta con imagen ocupa varias veces más espacio en el muro que una línea de texto gris, y en un sitio donde se baja rápido, el tamaño es atención. Si publicas un artículo al mes y lo compartes en LinkedIn, la diferencia entre tarjeta y línea de texto es la diferencia entre que lo vea gente y que no.

Dicho de otra forma: es un arreglo de una tarde que no mejora tu SEO, pero sí mejora el rendimiento de todo el contenido que ya tienes escrito. Y ese es exactamente el tipo de tarea que se queda sin hacer, porque no aparece en ninguna métrica hasta que alguien la busca. Es la misma lógica de las páginas que Google rastrea pero no indexa: existen, están bien hechas y no rinden porque hay una pieza rota que nadie ha mirado.

Qué haría yo esta semana

Abrir la lista de tus artículos, coger los tres que más te importan, y hacerles los cuatro pasos de arriba. Si los tres están bien, es muy probable que el resto también. Si alguno falla, ya sabes que tienes trabajo y sabes exactamente cuál.

Y si estás decidiendo dónde poner tu esfuerzo de visibilidad este trimestre, antes que esto hay preguntas más grandes: te las dejo en blog o redes sociales y en por qué no apareces en Google.

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Preguntas frecuentes

¿Por qué mi enlace sale sin imagen en LinkedIn?

Porque LinkedIn no encuentra una imagen utilizable en la etiqueta og:image de esa página. Lo habitual es que la imagen declarada devuelva error, que la dirección sea relativa en vez de absoluta, que la página no declare ninguna imagen, o que LinkedIn tenga guardada una vista previa antigua de antes de que la arreglaras.

¿Cómo compruebo qué imagen ve LinkedIn de mi página?

Con el Post Inspector de LinkedIn: pegas la dirección y te enseña el título, la descripción y la imagen que lee. Si ahí sale mal, sale mal para todo el mundo. Además vuelve a leer la página, así que sirve también para refrescar una vista previa antigua.

¿Qué medida tiene que tener la imagen para compartir?

1200 por 630 píxeles es la medida estándar y la que mejor se comporta en LinkedIn, Facebook, X y WhatsApp. Con esa proporción la tarjeta sale grande y horizontal; con imágenes cuadradas o muy pequeñas, algunas plataformas la reducen a un icono lateral o la descartan.

He arreglado la imagen y sigue saliendo la antigua, ¿qué hago?

Las plataformas guardan la vista previa en caché y no vuelven a mirar tu página cada vez. Hay que forzarlas: en LinkedIn con el Post Inspector, en Facebook con el Sharing Debugger. En WhatsApp la caché es más terca y a veces la única salida es esperar o añadir un parámetro a la dirección.

¿Esto afecta al posicionamiento en Google?

No directamente: Google no usa og:image como factor de posicionamiento. Afecta a los clics que recibes al compartir, que es distinto. Una tarjeta con imagen ocupa varias veces más espacio en el muro que una línea de texto gris, y esa diferencia sí se nota en visitas.

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